Por: Xio Colmenares
La utilidad de una herramienta suele ser directamente proporcional al daño que con ella se puede causar. La incidencia de accidentes laborales en áreas como la construcción, electricidad y metalmecánica, es muestra de ello.
Lo mismo ocurre con la astrología, bien sea que la concibamos como ciencia, pseudociencia, ciencia blanda o simplemente una disciplina dentro del campo holístico, tema que en sí mismo da pie para ser desarrollado de forma amplia.
Para simplificar podemos decir que astrología es una herramienta útil para el auto conococimiento y crecimiento personal, que permite a las personas entender su propósito de vida, saber de dónde vienen, lo que necesitan transformar para evolucionar y qué está pasando en su momento actual.
Hacer uso consciente de esta herramienta es en nuestros días una gran responsabilidad, porque así como brindamos orientación y acompañamiento a las personas en sus procesos, también se corre el riesgo de generar confusión, crear alarma y sembrar miedo o angustia.
Si bien la astrología está cada vez al alcance de un mayor número de personas que no necesariamente han de ser astrólogos para explorarla, es necesario que todos seamos conscientes de las consecuencias e implicaciones de nuestro manejo del conocimiento astrológico e incluso vigilantes de ello.
Es tarea de todos observar, analizar y ponderar con criterio el tipo de astrología que se consume, la ética del astrólogo detrás de los contenidos compartidos en redes sociales y las interpretaciones que se realizan a partir de la información que ofrece la astrología.
Ni los años de experiencia, ni la popularidad, ni el carisma, garantizan que estemos frente a alguien que practica la astrología consciente de forma responsable, y es allí donde la madurez e inteligencia de las personas entran en acción para identificar la buena astrología de la que no lo es.


